<

Uquía en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy

Este pequeño pueblito se encuentra situado a orillas del río Grande, en el noroeste de la provincia de Jujuy, en la región norte de la Quebrada de Humahuaca. A tan sólo 10 km hacia el sur de Humahuaca, un cartel en la ruta te señalara la entrada a esta perla norteña.

Uquía es un típico pueblito del norte argentino. Es muy pintoresco y está rodeado de impresionantes cerros colorados y varias fincas de producción agropecuaria. Se hizo muy conocido por la “Bajada de Diablitos” que tiene lugar allí en tiempos de Carnaval, el día en que se desentierra el diablo. El evento consiste en una carrera de jóvenes disfrazados de diablos que gritan y aúllan y la gente los recibe con espuma y cosas para tomar.

¿Algunas vez sentiste que el tiempo se detiene? ¿Recordas esa sensión extraña que describen algunos al volver de un viaje por el interior de nuestro país? Uquía es un típico ejemplo de ello. Esa es la sensación que uno experimenta al contemplar la iglesia de Uquía, verdadera protagonista del pueblo. Está ubicada frente a la plaza y es un santuario antiquísimo construido por San Francisco de Paula. Quedaras encandilado por la cantidad de oro que recubre los altares y por la osadía de las pinturas allí expuestas, de escuela cuzqueña. Puedes apreciar la famosa serie de los ángeles arcabuceros (angelitos con escopetas antiguas que muchos estudiosos del arte viajan para conocer por su originalidad).

Frente a las puertas de la iglesia se encuentra la feria en donde los artesanos locales venden sus manualidades. En cuanto a la gastronomía del lugar, se destaca un restaurante de excelente nivel llamado “Cerro la Señorita”, donde los comensales tienen el privilegio de comer los alimentos que se cosechan en la huerta minutos antes de servirlos en la mesa.

Sus atractivos principales son la Iglesia, la Quebrada de las Señoritas, el Molino Jesuita y sus característicos cultivos. Entre las cosas que hay para hacer en Uquía, se destaca principalmente un trekking de aprox. 2 horas por la Quebrada de las Señoritas. Es de fácil acceso y dificultad.

Recomendamos siempre contratar un guía para no correr el riesgo de perderse entre las quebradas. Al tener varios cañones y cuevas, al recorrerlos uno puede sumergirse en las entrañas de los cerros y deleitarse con esos colores rojos, blancos y negros, verdaderamente impactantes. Por último, cruzando el río Grande, se puede acceder a un antiguo molino jesuita utilizado para la producción agrícola en donde uno es recibido con una merienda (té local y tortas caseras) servida por la familia que lo administra.